Por Jesús Sánchez-Reolid García
Presidente de DÓMINE Abogados & Asesores
En un país donde la formalidad muchas veces se convierte en castigo, un reciente estudio publicado por Ciencia y Sociedad (Vol. 50, No. 1, 2025) pone cifras y estructura a una verdad que muchos empresarios pequeños han sentido pero pocos han logrado demostrar: cumplir con los impuestos puede salir más caro de lo que parece.
El trabajo titulado “Costo de cumplimiento tributario en pequeñas y medianas empresas en la República Dominicana”, elaborado por el economista Harold Vásquez, analiza la carga que enfrentan las PyMEs no sólo para pagar impuestos, sino también para cumplir con todos los trámites que el sistema les impone. Y los resultados son, francamente, preocupantes.
Cuando pagar no es lo más caro: el otro impuesto invisible
Lo primero que salta a la vista es la regresividad estructural del sistema. Es decir: las empresas más pequeñas pagan más —en proporción a sus ingresos— para poder cumplir. Según el estudio, una empresa con 1 a 5 empleados incurre en un costo promedio mensual de DOP 12,229 (unos USD 247) sólo en tareas de cumplimiento tributario. Esto representa más del 2.5% de sus ventas mensuales cuando sus ingresos están por debajo de los DOP 500,000. En cambio, una empresa con más de 20 empleados apenas supera el 1.7%.
La paradoja es clara: quien menos tiene, más gasta en poder declarar lo que paga. Un verdadero sinsentido económico que, en lugar de fomentar la formalidad, la castiga.
¿Quién paga ese costo? El tiempo del dueño
En el 56% de los casos, son los propios gerentes o propietarios quienes deben encargarse personalmente de presentar las declaraciones, dedicar entre 2 y 4 días mensuales a esas tareas y hasta recurrir a familiares o amigos como ayuda no remunerada. Es decir, el costo de cumplimiento no solo se mide en dinero, sino en tiempo y esfuerzo que se resta a la producción, al crecimiento y a la innovación.
Mi opinión como asesor fiscal
Desde la experiencia que tengo asesorando a emprendedores, empresas familiares y empresarios en crecimiento, puedo confirmar con absoluta claridad lo que este estudio demuestra con datos: el sistema tributario dominicano no está diseñado para acompañar el crecimiento de los pequeños negocios, sino para frenarlo con burocracia, complejidad y costos innecesarios.
No estamos hablando solo de tasas impositivas, sino de trámites desproporcionados, declaraciones mensuales repetitivas y obligaciones técnicas que muchas PyMEs ni siquiera entienden del todo. A esto se suma que el Estado traslada la carga operativa del cumplimiento a los contribuyentes, sin ofrecer herramientas eficientes, sencillas o adaptadas a su realidad.
¿Qué se puede hacer?
Coincido con las recomendaciones del estudio, pero voy más allá. Creo que ha llegado el momento de repensar radicalmente el sistema fiscal desde el punto de vista del pequeño contribuyente formal. Algunas propuestas urgentes:
Crear un régimen único y simplificado PyME, basado en ingresos brutos, con un solo pago trimestral que sustituya al ITBIS y al ISR de forma automática. Generalizar una contabilidad digital prellenada desde DGII Virtual, que permita declarar con tres clics, no con tres días. Ofrecer incentivos tangibles al cumplimiento constante, como tasas más bajas o preferencia en compras públicas.
Porque si cumplir deja de ser rentable, entonces la informalidad deja de ser una elección para convertirse en una necesidad. Y eso es un fracaso del sistema, no del contribuyente.
Conclusión
Este estudio nos recuerda que pagar impuestos no es lo mismo que saber cómo cumplirlos, y que el diseño del sistema puede ser tan importante como sus tasas. Si queremos una economía dominicana más fuerte, más competitiva y más justa, tenemos que empezar por no asfixiar a quien ya está haciendo el esfuerzo de estar en regla.
Simplificar el cumplimiento no es una concesión: es una inversión estratégica en el futuro del país



