Asesorarse sobre las consecuencias y evitar las causas

Al carecer de un blindaje frente a responsabilidades fiscales, mercantiles e incluso penales, los empresarios se encuentran expuestos a situaciones del día a día en su compañía que puede hacerles pasar una temporada en la cárcel. Para evitar cometerlos, Life Abogados ha detectado los tres delitos económicos más comunes en las compañías.

La de administrador y gerente es una profesión, cada vez, de mayor riesgo. De hecho, la lista de empresarios a los que sacan de sus despachos para encarcelarlos no deja de engrosar. Ya sea con condena firme o en medidas de coerción, lo cierto es que la mayoría de los hombres de negocios que están condenados o esperando juicio no delinquen con los rostros camuflados y armas en la mano, sino que deben sus causas a casos de fraude o abuso de confianza. Pero, sea como fuere, existen tres delitos económicos bastante comunes que pueden llevar a un empresario a terminar entre rejas:

- Administración o Gerencia desleal, se refiere a la gestión de una empresa excediéndose en el uso de las facultades que el administrador o el gerente tengan conferidas y siempre que dichos excesos causen un daño al patrimonio de la sociedad. Lo que se castiga no es, por tanto, gestionar mal la sociedad o incurrir en errores frecuentemente, sino lo que serían asuntos civiles-mercantiles.

- Insolvencias punibles, hace alusión a los concursos de acreedores (antiguas quiebras y suspensiones de pagos), que resultan fraudulentos porque el Administrador infringe gravemente su deber de diligencia en la gestión de la empresa, causando a esta un daño u ocultando su situación real y todo ello cuando la sociedad ya ha dejado de cumplir regularmente sus obligaciones o está a punto de hacerlo.

- Abusos de Administradores y socios mayoritarios de las sociedades a la hora de adoptar determinados acuerdos que, además, han de resultar perjudiciales para la sociedad, para alguno de sus socios o para un tercero. En este caso, destacarían las imposiciones de mayorías sobre las minorías, por ejemplo.

Parece sencillo, pero no por ello pierde su importancia: la forma más segura de protegerse de una posible condena penal es no cometer delitos. Sin embargo, se dan muchos casos en los que el administrador se ve sometido a un proceso penal que finalmente acaba en absolución,  Pero ello no ha impedido que durante años haya tenido que soportar un largo proceso de investigación de la causa, un juicio oral y, posteriormente, los recursos que se tramiten contra la sentencia. Todo ello le habrá generado cuantiosos daños (los derivados de la prisión preventiva, por ejemplo) y costes, sin hablar de los daños morales. En esta línea, existen alternativas, mecanismos con los que blindarse y aliviar la carga de una decisión cuestionada.

Se trata, por ejemplo, de seguros específicos como el de administradores y directivos, un medio de protección frente a las responsabilidades que puedan surgir frente a terceros y una medida básica, teniendo en cuenta la relación tranquilidad-precio y el enorme coste que en muchos casos conlleva una defensa adecuada contra las acusaciones de comisión de delitos económicos.

De cara a reforzar la defensa frente a cualquier acusación han cobrado un merecido protagonismo las medidas de control y prevención de riesgos dentro de la compañía, los planes de cumplimiento y la existencia de órganos, internos o externos, específicamente dedicados a este fin, como son las auditorías internas o las comisiones de control. Y más importante aún: compartir riesgos. El administrador tiene un abanico de posibilidades para evitar tomar las decisiones en solitario, bien sean asumidas por el consejo de administración, el comité de auditoría o por tantas otras personas implicadas que pueden mitigar, en definitiva, esta soledad extrema en la que puede sentirse muchas veces el que tiene las responsabilidades últimas sobre la vida de la empresa.

Por ello sería más que aconsejable, llevar una politica preventiva, más que defensiva a la hora de asumir eventualidades legales. Asesorarse sobre las consecuencias y evitar las causas.