La situación de la justicia en República Dominicana

Ya después de cuatro años en éste País, uno puede hacerse una idea, más o menos, dependiendo de la relación que haya tenido con Ella, de como es la Justicia del mismo, su funcionamiento y las repercusiones que se derivan desde un puesto de vista socio-juridico.
No cabe duda, de que nadie es perfecto, y que toda opinión está como mínimo condicionada por el contexto en que uno lo ha vivido,y a veces con el agravio comparativo de otros países.

Para empezar, la relación personal, que uno tiene con la Justicia, al llegar a un País nuevo, es como mínimo su encuentro con las autoridades e instituciones, que como mínimo deben aplicarla, ya no sólo desde el punto de vista de administración y logística de aplicación, sino a nivel sancionador. A veces el ciudadano no le parece que exista Justicia, si no ve “ejemplos”, si no ve “avisos”, escarmientos legales. – Es curioso pero estos días hablaba con algunos empresarios dominicanos sobre el cambio que experimenta un dominicano, cuando llega a Madrid , Bostón, Miami, etc, parece que no “ha roto un plato” en su vida, se detiene en los semáforos y luces ya cuando están en color ambar, respeta los limites de velocidad y su comportamiento en general, con la Justicia y las normas, es casi ejemplar.

Dentro de ese encuentro inicial, con el funcionamiento de la Justicia, uno comienza casi siempre con el tema migratorio, y ahí, ya se va dando cuenta que éste País no es lo mismo para unos que para otros, habiendo ciudadanos VIP o primera y de tercera y cuarta categoría. (creo que de segunda no hay!!!).
Aparte del famoso “aquí no ocurre nada”. Tengo conocidos que llevan años, sin residencia, sin documentación dominicana, y no les pasa nada. Algunos son verdaderos personajes empresariales o financieros, pero nadie se preocupa de su papeles.

Pero lo que realmente uno ve es la falta de sanción, incluso con uno mismo. Uno puede comprobar como transgredir la Ley en RD, de manera pública, no es motivo de sanción ni, cuanto menos, reprobación social, al contrario, a partir de tu primera transgresión, por ejemplo de trafico, te sientes “menos pendejo” y “más tigre”…..tigre de los buenos “claro está” de los listos al que todos alaban, las mujeres adoran, y sirven de ejemplo a los niños como “héroes diarios a imitar”.

Esa falta de sanción, entra como droga en las venas, y te anima a seguir en esa linea, de todas formas, nadie hace nada, y nadie me hace nada (Pensamos).!

El propio Presidente, Señor Medina, se queja de que su ejecutivo no puede hacer nada ante una gran cantidad de sometimientos que se hacen a la Justicia sin que haya sanción.

Declaró que el problema de la sanción al delito escapa al Poder Ejecutivo, el cual no tiene capacidad para nombrar fiscales y otros funcionarios judiciales. Los primeros son designados por el Consejo del Ministerio Público y los jueces por el Consejo Nacional de la Magistratura. Después de cuatro años acá, ya uno sabe, quien nombra de verdad a todos estos funcionarios, y quién “baja linea” para que esto suceda de una forma u otra, o quizás no interese que suceda.

Hace unos dias la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (Cnepr) de la República Dominicana anunció la prohibición de un concierto que la cantante estadounidense Miley Cyrus tenía programado ofrecer en la capital del país el próximo 13 de septiembre.
La Cnepr argumentó que la cantante acostumbra en sus conciertos “a realizar actos reñidos con la moral y las costumbres” del país.
La entidad argumentó, entre otros, que “además de la presentación con vestuarios inadecuados” la artista hace uso “de lenguaje e imágenes que incitan al sexo y a la violencia”
La Cnepr advirtió en su notificación de que tiene facultad de someter a la acción de la justicia a los que infrinjan esta o cualquier disposición legal.
¿Facultad?, seguro que la tiene, ¿pero cuantos dominicanos artistas, cantantes de nombre, violentos artistas con sus mujeres, no pasan por los escenarios, incitando a la violencia y al sexo, y comportandose como delincuentes en su vida particular, y esa Facultad sigue sin ponerse a prueba, una prueba para la Justicia.?
La reciente presentación de una querella contra el alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, bajo los cargos de “prevaricación, coalición de funcionarios, lavado de activos y asociación de malhechores, por un monto de RD$4,000 millones de pesos”, es una prueba para confirmar la real voluntad de la justicia dominicana de actuar con un mínimo de pudor frente a la corrupción atribuida a los grandes depredadores del patrimonio público y medir con la misma vara a los peces pequeños que a los grandes.

A modo de ejemplo éste año en España , La temporada de la declaración de Hacienda ofrece el maravilloso espectáculo de algún famoso sacrificado a los pies de la inspección fiscal.
No hay mejor prédica que la que alecciona con el ejemplo. Y este año le ha tocado a Messi hacer de Lola Flores, porque las folclóricas de nuestro tiempo son los futbolistas. Quizás es hora de que la Justicia dominicana, en alguna de sus formas, ponga algunas barbas a remojar, viendo las de sus vecinos humeando.
El presidente del Tribunal Constitucional Dominicano (TC), Milton Ray Guevara, manifestó su preocupación por el “incierto” panorama de la justicia dominicana, y propuso un debate sobre la elaboración de un “Plan Estratégico Nacional” en el que se establezcan los lineamientos y principios rectores del quehacer jurisdiccional.
La falta de Justicia o mejor dicho de garantía juridica , es percibida por aquellos que nos movemos aquí, no sólo en la delincuencia, el crimen organizado, sino en el día a día , en una especie de impunidad permitida que alimenta la reincidencia y que se engorda con la falta de sanción.
Está bien que se pidan medios materiales, pero no que se excuse en la falta de ellos, la aplicación de medidas que marquen y limiten el libertinaje de los ciudadanos que cometen irregularidades, con sonrisas y desprecios ante la “teórica amenaza” del policia de la calle, que se siente, ella misma, incapaz, con la Ley de su parte, de aplicar esos correctivos.
Hay demasiados “tigres” a los que imitar, y algunos acaban entre los máximos cargos del Estado, y los únicos “héroes” están en la tele y el cine, y son demasiados fantásticos, como para creer que son de verdad. La verdadera situación de la Justicia Dominicana, pasa por una crisis de principios, que como leche materna, inunda los vientres y corazones de aquellos, que crecen con ella, forjando ciudadanos que no creen en pagar impuestos, en cumplir castigos, en afrontar sanciones, pues siempre alguien, “tampoco lo hizo en su momento y ese era…”, además de fomentar una conciencia permisiva y de libertinaje que no de libertad sana.
Hay voces que se elevan, porque piensan que se ha agotado el Plan Estratégico del Poder Judicial, y piden una transformación en la Justicia dominicana.
El Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, concuerda con que se realice una nueva ola de reforma en el sector justicia, que tenga en cuenta puntos como el de la burocracia que provoca la mora judicial. De igual forma, entiende que hay que ampliar la reforma para que incluya la Ley Institucional de la Policía Nacional.
Es cierto, el sistema de justicia debe reformarse , y conseguir evolución, pero ojo, el país necesita más una reforma enfocada en las necesidades del usuario y que responda a la demanda de justicia de la ciudadanía, de su día a día, de ese día que comienza a las 7:00am para muchos, y que ya a esa hora están en un hospital desangrando por un accidente que podría haberse evitado por una imprudencia o por un tiro. El ciudadano aprende de ejemplos diarios, cotidianos, y lamentablemente considera y da importancia a la sanción y su costo económico, además del rechazo rechazo social por su conducta sancionable.
Problemas tan graves como la falta de recursos deben ser abordados con mayor urgencia, pues la demanda de justicia de los dominicanos lo amerita. Pero no bastan los actores judiciales o gremiales ligados a la justicia para producir la reforma. Será necesaria la participación activa de la ciudadanía, de todos nosotros, de Padres en hijos, de Profesores en alumnos, de Gobernantes a gobernados ,…pues de lo contrario se terminará de perder la fe en la justicia.
Sin un compromiso ético de muchos actores del sistema, colaterales al mismo, y desde una base de reforzamiento de principios y valores, así como el uso de otros modelos humanos y de actuación a imitar, no será posible mejorar la calidad de la Justicia y obtener la garantía juridica que todo sistema democrático y en éste caso el Dominicano se merece.