Rendimiento laboral: ¿Qué comes?

Rendimiento laboral: La comida, elemento fundamental del cuerpo es mucho más importante que uno se imagina. O supuestamente, porque todos saben que comer bien implica tener buena salud y una calidad de vida óptima. Pero los que pocos saben es que mucho trabajo, mucho estrés y comer mal implica una disminución de un 20% de la productividad laboral según cifras de la Organización del Trabajo (OIT). De acuerdo con esta organización, cuatro de cada diez empleados definen su alimentación como deficientes a causa de su ritmo y rutina de trabajo. La calidad de la alimentación del empleado tiene mucho más consecuencia que sólo tener sueño en la oficina.

Rendimiento laboral: Cinco hábitos que debes cambiar

No hay que invertir mucho en tu salud, solo debes seguir estos cinco consejos:

  1. Rutina sedentaria: Estar más de 10 horas frente a un computador es fatal para tu salud y tu rendimiento laboral. Debes incorporar más frutas rojas como papaya ó lechoza, fresas y arándanos que tienen un alto contenido de antioxidantes que son excelentes para tu cuerpo.
  2. Comer en el escritorio: Todo el mundo ha pasado por eso. Además de ser un excelente indicador de una pésima calidad de vida, normalmente lo que se consume frente a la pantalla es comida rápida, baja en nutrientes y alto en azúcares procesados. Lo mejor es siempre tener a mano una comida casera que consiste en una proteína y verduras.
  3. Manejo de la ansiedad: Al estar con una rutina fuerte de trabajo, lo normal es recurrir a comidas con altos niveles de azúcar o carbohidratos. Esto solo contribuirá a una pequeña inyección de energía con su respectivo “valle” de sueño, y así afectar tu rendimiento laboral.
  4.  Café, no abuses: Tomar más de cuatro tazas de café al día (por muy rico que sea) implica que puedes estar contribuyendo a un problema gástrico a mediano y largo plazo. Mejor consumir alimentos que aporten vitaminas y minerales.
  5. Cenar en exceso: Un día muy complicado en la oficina puede significar que te desquites en casa con una tremenda cena. Mucho mejor una sesión (aunque corta) de meditación o ejercicio para “botar el golpe” para que puedas dormir mejor y estar bien descansado para otro día de trabajo en la oficina. Evita comer frente a la televisión.

Nuestro cuerpo es más que un estuche, es nuestra máquina, herramienta de trabajo que siempre hay que tenerlo a punto pues es el único que tendremos hasta el final de nuestros días. Mientras tanto, yo también trato de mejorar mis malos hábitos para poder vivir mejor y producir de forma más eficiente y aumentar mi rendimiento laboral.